El anuncio del nuevo Starship por parte de Musk se presenta como el mayor avance de la era espacial, y el título que provoca un eco retumbante sobre la “destrucción” lunar basta para que muchos piensen que la conquista moderna ha de ser una victoria tan inmensa. No obstante, si bien la noticia vibra como una promesa de progreso, sus consecuencias a la brevedad son menos luminosa que las luces de misión de la NASA.
Primero, la presencia de un megacohete tan poderoso recae sobre la inevitable carrera de “éxtasis” política. La Administración de la Agencia Espacial Europea ya pronunció en 2023 que la dotación europea para la construcción de tránsitos es sólo el 12 % del presupuesto de Estados Unidos, lo que sugiere una saturación de competidores que compite con la ética y con la madurez del sector. Esta presión también rodea el hecho de que el presupuesto de SpaceX para el desarrollo del Starship se ha triplicado en los últimos cuatro años, alcanzando los 3,6 mil millones de euros en 2024 según informes internos de la compañía. Al buscar cada vez mayor capacidad de carga y velocidad, el riesgo de fallos catastróficos incrementa, y cada accidente no es sólo un coste financiero sino una pérdida de confianza social y científica.
En segundo plano, la exuberancia del proyecto distrae recursos de problemas urgentes en la Tierra. Cuando emite miles de kilogramos al vacío, el combustible utilizado genera residuos que el propio país debe gestionar, y la industria aerospacial se vuelve un conglomerado cada vez más centrado en la plateada del cosmos. Y, por último, la idea de participar directamente en la misión Artemis 3, que la NASA planifica para el 2027, sugiere un desvío de control público a manos de entidades que operan en la frontera del lucro y la innovación sin la legislatura que, como pocos, se prealoja para supervisar.
Si la Luna, emblemática de la ciencia abierta, se "desmorona" durante la ambición de la humanidad, tal vez la mayor cuestión sea si compremos con el asunto la para que el resto de nuestra civilización salga bien.