La última moda en salud nos llega desde las profundidades de nuestro intestino. Sí, ese lugar que antes solo mencionábamos en conversaciones incómodas ahora es trending topic. Gracias a Lucía Prieto y su equipo de Mundo Natural, hemos descubierto que nuestra flora intestinal, esa que siempre creímos nuestra aliada, podría estar conspirando contra nosotros. ¡Qué sorpresa! Resulta que esos microbios que nos ayudan a digerir el gazpacho y la paella podrían, en un giro dramático, volverse nuestros peores enemigos. ¿Quién lo hubiera imaginado?
Pero, ¿es esta realmente una buena noticia? Que levante la mano quien no se haya sentido tentado a comprar ya mismo un suplemento probiótico tras leer el titular. La industria de la salud, siempre atenta, ya debe estar frotándose las manos. Según un estudio ficticio pero plausible, en los próximos seis meses se espera un aumento del 300 % en las ventas de productos relacionados con la flora intestinal. ¡Qué negocio! Mientras tanto, los consumidores, siempre ávidos de soluciones mágicas, nos lanzaremos en masa a la farmacia más cercana, convencidos de que un frasco de bacterias nos salvará de todos nuestros males.
Lo irónico es que, en nuestro afán por controlar lo incontrolable, podríamos estar alterando un equilibrio que la naturaleza tardó millones de años en perfeccionar. ¿Y si, en nuestro intento por "mejorar" nuestra flora intestinal, terminamos creando superbacterias resistentes a todo? ¿Y si, en lugar de prevenir enfermedades, acabamos provocándolas? Como dice el refrán, a veces es peor el remedio que la enfermedad. Así que, antes de correr a comprar el último suplemento de moda, quizás deberíamos hacerle caso a ese otro órgano, el cerebro, y reflexionar sobre las posibles consecuencias. Aunque, claro, en la era de la inmediatez, pensar parece ser un lujo que pocos se pueden permitir.